A los medios de comunicación,

Al público en general:

Representantes de los tres niveles de gobierno y secretarías, han dicho que “no habrá imposición de la presa Milpillas”, que “si no hay consenso, no se hace”. Sin embargo, como Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco hemos denunciado cómo estos funcionarios públicos dicen una cosa, y en los hechos hacen otra cosa, pues no han respetado la voluntad de los ejidos y comunidades río abajo, expresada en las asambleas ejidales, en las marchas y en la Reunión Pública de los Pueblos, que hemos realizado en la cabecera municipal para expresar nuestro rechazo al proyecto de la presa.

En lugar de escuchar, dichos funcionarios condicionan los servicios municipales y la atención a las demandas concretas de la población de la región a cambio del apoyo al proyecto de la presa, todo esto con la intención de dividir a los habitantes de los ejidos y comunidades, al mismo tiempo que estigmatizan y ponen en riesgo la labor que realizan las y los defensores del río; han despedido a compañeras de sus trabajos por haberse solidarizado con el Movimiento; han utilizado información en manos de algunos funcionarios públicos para intentar desacreditar a defensoras de derechos humanos en nuestras comunidades; se ha hostigado a ejidatarias y ejidatarios para que cambien su postura. Y a pesar de todo, ejidos y comunidades que conformamos el Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco reiteramos el NO A LA PRESA MILPILLAS, pero ahora en los tribunales.

Los ejidos El Potrero, Atotonilco, Corrales y Estancia de Guadalupe; las comunidades río abajo Las Bocas y Carretas; particulares del ejido La Lagunita, Atotonilco y El Potrero; así como representantes de los derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes; recurrimos ahora a los tribunales con la finalidad de hacer valer nuestros derechos frente a la autorización que de manera condicionada otorgó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), a través de su Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) a la Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto conocido como Presa Milpillas; una autorización que, y esto es importante destacarlo, vulnera nuestro derecho humano a un medio ambiente sano, nuestro derecho al agua, los derechos de las personas mayores y de las Niñas, Niños y Adolescentes, así como nuestros derechos de acceso a la información, participación pública y decisión agraria.

La resolución de la SEMARNAT, la cual se hizo desde la “perspectiva ambiental”, parece que no consideró la estrecha relación entre el medio ambiente y la vida humana, ni mucho menos que el lugar en el que pretenden construir la presa es el territorio que habitan miles de personas de carne y hueso, cuya vida está ligada, cultural y materialmente, al libre movimiento del río Atenco.

El aval que le dio la SEMARNAT al proyecto de la presa Milpillas, a través de su DGIRA, no nos resulta nuevo, pues hemos visto cómo esta dependencia, que supondría la defensa del medio ambiente y los recursos naturales de los pueblos, no sólo ignora, sino que litiga en contra de la voluntad de los pueblos que se oponen a los megaproyectos y la destrucción del medio ambiente en otras regiones de la amplia geografía de nuestro país, otorgando permisos ambientales que, en los hechos, se traducen en destrucción ambiental que luego padecen los pueblos. Nuestro caso no ha sido la excepción, pues dicha dependencia ignoró sistemáticamente la voluntad de los ejidos y comunidades afectadas, las pruebas y las investigaciones realizadas por especialistas de la Universidad Autónoma de Zacatecas, quienes han demostrado la inviabilidad técnica, ambiental, económica y socialmente, del proyecto, al mismo tiempo que han dado una alternativa menos costosa y con una proyección a largo plazo para resolver el déficit de agua en la Zona Conurbada Zacatecas Guadalupe y la sobreexplotación de los mantos acuíferos de la región.

Ahora que estamos en el camino de los tribunales, sabemos que el camino es desigual y lleno de tropiezos, por decir lo menos. Por tal motivo, nosotras y nosotros no quitamos el dedo del renglón, y seguiremos expresando nuestro rechazo a la Presa Milpillas en las asambleas ejidales y en las calles. Finalmente, hacemos un llamado a los impartidores de justicia que resuelvan conforme a derecho, y no conforme a consigna, en relación con los actos violatorios de derechos humanos perpetrados por la SEMARNAT, y otras instancias federales y estatales, otorgando no sólo la suspensión provisional sino la definitiva.

MOVIMIENTO EN DEFENSA DEL TERRITORIO Y DEL RÍO ATENCO