Desde la Red Mexicana de Afectadas/os por la Minería denunciamos el derrame de jales de la Minera Sabinas, propiedad de Industrias Peñoles, subsidiaria de Grupo BAL, que contaminó 13.58 kilómetros de cauces en el municipio de Sombrerete, Zacatecas, hasta alcanzar el río Súchil. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) reconoció afectaciones a la vegetación y la fauna, y ordenó la clausura temporal, parcial, del área de depósito de jales (La jornada, 21 de octubre del 2026)
Este hecho no puede ni debe reducirse a un accidente aislado. Es una muestra de los riesgos de un modelo extractivo que concentra las ganancias en grandes corporaciones y traslada los costos ambientales y sociales a las comunidades. La dispersión de residuos mineros hacia los cauces amenaza a los ecosistemas y la salud de la población aledaña, por tal motivo es primoldial determinar con precisión su composición, los posibles riesgos para la salud y el alcance de la contaminación.
De acuerdo con la información difundida por la PROFEPA el 20 de octubre, la dependencia atribuye el derrame a las lluvias registradas en la zona. Sin embargo, está explicación no permite establecer las causas técnicas del derrame ni permite determinar si existen fallas en las instalaciones
Rechazamos que se utilicen las lluvias como explicación suficiente del desastre. Las precipitaciones son fenómenos naturales, el diseño, mantenimiento, operación y seguridad de las instalaciones de jales corresponden a la empresa minera. Que se hayan registrado lluvias no demuestra que el derrame fuera inevitable ni exime a Peñoles de sus obligaciones. Las causas técnicas deben establecerse en una investigación con evidencia verificable, y no por suposiciones que anticipan conclusiones y diluyen responsabilidades.
Si bien el derrame se dio a conocer publicamente el 20 de octubre, la PROFEPA había inspeccionado la zona el 8 de octubre, cuando constató la presencia de jales desde las instalaciones mineras hasta la comunidad de Estación de Canutillo. Por ello,exigimos que haga pública el acta de esa inspección, las fechas de los avisos recibidos, los hallazgos, las medidas ordenadas y el seguimiento realizado.
Es indispensable esclarecer cuándo ocurrió el derrame y cuánto tiempo estuvieron expuestos los cauces. La clausura parcial y las labores de limpieza son apenas medidas iniciales. Retirar los residuos visibles no equivale a restaurar el río ni a descartar efectos persistentes en suelos, agua, flora y fauna. Tampoco es aceptable que la empresa controle por sí sola la información sobre la magnitud del daño. Las comunidades cercanas tienen derecho a conocer los resultados de los estudios y a participar en las decisiones que afectan sus territorios.
Frente a estos hechos exigimos:
1. Investigación independiente y transparencia total. Publicar el acta de inspección del 8 de octubre, los resultados de los muestreos, la composición y el volumen estimado de los jales, las causas del derrame y las actuaciones de las autoridades.
2. Protección inmediata y reparación integral. Mantener las medidas de seguridad necesarias para impedir nuevos derrames, evaluar los riesgos para el agua y la población, aplicar medidas preventivas de salud y garantizar la restauración ambiental.
3. Responsabilidades y sanciones efectivas. Investigar el cumplimiento de las obligaciones ambientales de la Minera Sabinas e Industrias Peñoles, así como las posibles omisiones de PROFEPA y otras autoridades competentes.
Zacatecas no puede seguir siendo tratado como zona de sacrificio. Las instituciones públicas deben proteger el agua, la salud y los territorios, no subordinar esos derechos a los intereses de las empresas mineras, como vienen haciendo. No aceptamos que las lluvias se conviertan en la coartada, ni que una clausura parcial cierre el debate sobre las responsabilidades.
¡Peñoles debe responder!!
¡Los ríos no son depósitos de jales!
¡Territorios libres de Minería!
Red Mexicana de Afectados y Afectadas por la Minería

